¿Ya? ¿Era ésto?
Bien.
En la mañana me di cuenta de que por fin me he vuelto etéreo.
Quizá volátil; no sé exactamente la definición de estas palabras. En cambio, sé que esto que me pasa lo he deseado desde hace muchos años, desde que le hablaba a las personas. Lo había olvidado porque también hace tiempo empecé a olvidar lo que dije y lo que hice, para sufrir un poco menos de lo que he sufrido.
Las cosas antes eran fáciles.
Ahora no lo son, pero me he vuelto etéreo; vivo en feliz y desentendida negación.
Que te cuente esto no quiere decir que me he desconectado del mundo, ni que de verdad sufría de joven, tampoco que me he muerto -ni en lo literal ni en lo metafórico-; la verdad es que todo ha pasado sin darme cuenta.
Sólo los viejos conocidos reconocen mi nueva naturaleza y es exactamente eso lo que quise hace tiempo. Si antes quería volar era para que lo vieran ellos desde abajo. Y si lo ven ahora no me importa; soy etéreo.
Desgraciadamente no es como lo pensaba.
La lluvía sigue mojándome.