22/04/2010

Si se para en lo más alto de una montaña podrá mirarlo.
Tendrá que quitar muchos árboles, algunas cabañas, pero podrá mirarlo.
Sin duda.
Si se eleva por encima de las nubes podrá verlo, de lejos, pero en alta definición.
No son necesarios tantos lentes, tantas lupas, tantos telescopios.
Yo le prometo: podrá verlo.
Si sube tan alto como para olvidar la Tierra hasta el punto de no saber si está arriba o abajo de ella, como para temer al Sol tanto como una caída de cabeza, podrá mirarlo.
No se preocupe.
Inténtelo.
Hágalo
Véalo.

Le preguntará qué ha hecho, y usted no querrá decir otra cosa. Dígaselo. Ya verá...