30/07/2010

El cerebro va madurando. Cuando naces, tu cerebro no puede hacer sumas y restas, sólo está preparado para comer todo lo que puede y respirar sin descanso. El cerebro madura, y las acciones que hacemos de adulto no pueden ser nunca hechas por ningún niño; y al contrario, por más maduro que parezca un pinche chamaco no puede pensar como adulto. El cerebro también crece.

Como las plantas, como las ratas, el cerebro crece buscando la luz, el oxígeno. El mío busca desde hace mucho tiempo eso. El cerebro de tantos como yo busca siempre lo mismo. Si hace 500 años hubiera existido blogger, y todos hubieran podido compartir lo suyo, nos enteraríamos exactamente de lo mismo.

Todos sufrimos, todos lloramos, a todos nos engañaron.
Los ojos míos, que comparto con la mayoría de la humanidad, no ven más que árboles, cielos, pastos, edificios, rostros, y todo les parece inabarcable.
Mis oídos escuchan (casi) lo mismo que mis hermanos islandeses. Yo también conozco el hielo, el sol, la playa.

Todos llegaremos siempre a lo mismo.