Y sin darse cuenta va convirtiéndose poco a poco en aquel que siempre quiso ser.
Es decir, las manos juntas, los pies grandes y la cabeza alta.
Recuerdo cuando pensaba y se esforzaba por que los demás lo vieran así.
¿Quién lo habrá logrado? ¿Él? No lo creas.
¿Quién es sino la conclusión de un proyecto del que no estuvo nunca nadie enterado? Nadie, mucho menos nosotros, podrá decir en este caso: "Lo sabía".
Nos limitaremos, pues, a contemplarlo y a esperar pacientemente el tiempo en que la vida nos descubra que todo fue para bien.